Samba
las piernas, a mil por hora las caderas, olas de mar los brazos, viento leve el pecho, un libro abierto la cabeza, una montaña quieta
legs, a thousand miles per hour hips, sea waves arms, light wind chest, an open book head, a still mountain
Durante el mes de Diciembre he estado leyendo Samba de Alma Guillermoprieto. Este libro lo había tenido en mi lista de pendientes por años. Al visitar una de mis bibliotecas favoritas de la ciudad, me lo tropecé de frente y no dudé que ese sería el libro para leer en diciembre. El libro me transportó tanto a los días en que aprendí a bailar samba que me hizo parar a bailar varias veces hasta que el sudor corría a ríos por mi cuello.
El Samba llegó a mi vida gracias a la Capoeira. Cuando viví en Liverpool, Inglaterra entre el 2007 hasta el 2009, me animé a tomar clases de Capoeira gracias a la insistencia de una colega española, quien se convirtió en una amiga entrañable. Llevándole la idea a mi amiga, terminé entrenando 3 veces por semana en esos dos años. Físicamente la Capoeira es muy exigente; aún recuerdo el dolor en mis músculos llenos de ácido láctico por hacer movimientos que nunca había hecho. Subir y bajar escaleras al siguiente día de las clases de Capoeira era realmente un calvario y más en ese frío británico. En realidad sufrí mucho con mi torpeza y mi descoordinación motora (yo siempre perdí Educación física en el colegio). Pero la consistencia logra lo que la dicha no. Gracias a entrenar 3 veces a la semana, no solo mi cuerpo y mi motricidad fueron mejorando. Hice amigos con quienes salía mucho a cenas, de rumba, eventos, conciertos. La Capoeira es muy difícil y físicamente exigente. Por ello, necesitas que las personas con quien entrenas sean tus amigos: que te animen cuando no logras hacer algún movimiento en la clase, que te inviten a jugar amigablemente cuando sientes miedo o frustración en una roda. En un evento de Capoeira en Manchester o Liverpool, escuché a Mestre Casquinha decir que la Capoeira real ocurre cuando se forjan lazos de amistad y camaradería con quienes entrenas. En ese sentido, la Capoeira me salvó de la soledad en Inglaterra y en Cordao de Ouro Liverpool, encontré mucha compañía y camaradería en un país que era totalmente nuevo para mí.

La Capoeira es culturalmente tan rica que cuando te sumerges en ese mundo, aprendes a tocar los diferentes instrumentos que se usan en una roda, aprendes a cantar las canciones en la roda para mantener y avivar el axé. El axé /ah-shé/ es la vibra que sucede cuando los músicos tocan en vivo, los capoeiristas juegan y los que observan cantan con palmas al unísono los coros de las canciones en portugués. Por esto último, aprendí portugués. Quise entender lo que querían decir las canciones y pronunciar bien. Logré un nivel bastante básico aunque con un acento muy colombiano.
En las clases de Capoeira de Cordao de Ouro en Liverpool siembre había una roda al final de cada clase con música en vivo. Los estudiantes avanzados tocaban los instrumentos y lideraban las canciones. Los principiantes respondíamos a los coros y seguíamos con las palmas. A veces cuando había mucho axé, tocaban samba de roda y Mestre Parente (el profesor líder de Cordao de Ouro Liverpool/Manchester) y los estudiantes avanzados bailaban también. Yo nunca había escuchado la samba de roda, su cadencia, su ánimo fiestero y coqueto, que poco a poco se empezaron a filtrar por mis poros.
Luego de ver bailar samba de roda varias veces en las clases de Capoeira en Liverpool, empecé a tomar clases de samba con una brasileña radicada en Inglaterra que hacía un show de samba al estilo del carnaval de Río en Alma de Cuba, un bar muy elegante con una arquitectura imponente: era una antigua iglesia en el centro de Liverpool. Esta brasileña elaboraba con sus propias manos los trajes, organizaba la batucada y hacía los impresionantes shows de medianoche allí. Las clases con ella eran también ensayos de la batucada. Yo nunca había sentido toda esa percusión en el cuerpo queriendo salir en forma de movimiento; así que asistí a clases con ella algunas semanas a pesar de mi descoordinación y la sensación de lentitud en mis piernas…hasta que medio logré un paso básico para bailar en la samba de roda de las clases de Capoeira.
Al volver a Bogotá, busqué un grupo de Capoeira y encontré a Nativos de Minas en la carrera Séptima con calle 55. Entrené con ellos durante 2 años más pero ellos casi no bailaban samba de roda al final de sus rodas. Su estilo de capoeira era Regional. Esto quiere decir que era más como un arte marcial, más acrobático, más competitivo que la Capoeira contemporánea de Cordao de Ouro. En Nativos de Minas había profesores que enseñaban otras danzas relacionadas con la Capoeira pero no siempre Samba. Los entrenamientos con Nativos de Minas eran muy duros, buscando competir, casi que militares, y me esforcé por mantener el ritmo. Me negaba a dejar un proceso que me había costado tanta sangre, sudor y lágrimas (las ampollas en los pies de verdad suceden al principio cuando no estás acostumbrado a entrenar tanto descalzo)…pero por dentro, me empecé a derrumbar emocionalmente y físicamente después de cada clase de Capoeira en Bogotá. La vibra del grupo tampoco era la de Cordao de Ouro, así que con la guía de un gran mentor y profesor de Nativos de Minas, abandoné la Capoeira porque me estaba haciendo daño: era demasiado alto impacto, le estaba pidiendo demasiado a mi cuerpo. Lo que yo quería era bailar Samba.
Sin dudarlo, busqué clases de Samba en Bogotá y encontré a Eleonora Souza. Una brasileña radicada en Colombia que se ha convertido en una experta en enseñarle Samba a colombianos: ella ha entendido que los colombianos tenemos metido el beat de la salsa en el subconsciente y en el cuerpo. Con eso en mente, ella puede desmenuzar los movimientos del samba para quienes hemos bailado salsa toda la vida, y al mismo tiempo corregir las mañas de ese movimiento salsero con una asertividad asombrosa. Con ella fui a clases durante meses y meses hasta que sentí lograr la sensación que intenté atrapar en el poema que les comparto hoy.

En cuanto a la forma del poema, intenté jugar con elementos muy concretos evitando narrar o describir. La palabra Samba por sí sola está cargada de mucho significado: Alma Guillermoprieto necesitó irse a vivir a una favela en Río de Janeiro y aprender a bailar Samba allá para participar en una escuela de Samba durante el carnaval y luego escribir un libro contando su experiencia. Yo necesité pasar por la Capoeira, dejarla y descubrir cómo se siente la percusión de una batucada en el cuerpo, cómo se siente lograr velocidad en las piernas, suavidad y gracia de la cintura hacia arriba al mismo tiempo. Al escribir este poema y leyendo el libro de Guillermoprieto, puedo decirles con toda certeza que el Samba aún palpita en mis adentros a pesar de no bailar desde hace tal vez 10 años. Y no sé si ese palpitar se pueda plasmar en palabras del todo porque al sentir su música o un texto bien escrito como la de Guillermoprieto el instinto me lleva a bailar, no a escribir. El Samba solo se puede vivir de verdad a través del cuerpo y se requiere esfuerzo para escribir sobre lo que el Samba genera en el cuerpo cuando los músculos recuerdan mejor que la memoria. ¿Alguna vez les ha interesado el Samba? ¿Su danza o su música? Si les interesa escuchar Samba, les dejo aquí una playlist que hice cuando estaba aprendiendo a bailar.
Como siempre, muchas gracias por tomarse el tiempo de pausar, leer y dejarse tocar por las palabras: muchas gracias por completar mi proceso creativo con su lectura.
During December 2025, I have been reading Samba by Alma Guillermoprieto. This book had been waiting in my “to be read” list for years. When visiting one of my favorite libraries in the city, I bumped into it and I didnt doubt that would be my December read. I got so carried away by the book, I had a real flashback to those days I learned to dance Samba and as I kept on reading, I couldnt help but stand up and dance Samba as I had learned 10 years ago.
Samba landed in my life thanks to Capoeira. When I lived in Liverpool, England between 2007 and 2009, I brought myself to take Capoeira lessons because a Spanish colleague, who became an adorable friend, insisted on it. Thus, I ended up training Capoeira 3 times a week during those two years. Physically, Capoeira is very demanding; I still remember my sore muscles after each training session… going up and down any kind of stairs the day after those first days of Capoeira training was very painful and even more with the British cold weather. I suffered a lot with my clumsiness and my motor “discoordination” (I always failed Physical Education at school). But consistency achieves what joy doesn’t. Thanks to training 3 times a week, not only my body and my motor skills started to improve. I made friends with whom I used to go out to dinners, clubbing, dancing, to events in parks, concerts. Capoeira is very difficult and hard. That is why it is necessary that the people you train with become your friends: so they cheer you up when you can’t do a move during training, so they invite you to play in a friendly manner in a roda when you feel fear or frustration when playing. During an event in Liverpool or Manchester, once I heard Mestre Casquinha saying that the real Capoeira happens when there’s camaraderie and friendship among the Capoeira learners, capoeiristas and teachers. In that regard, Capoeira saved me from loneliness and aloneness in England. In Cordao de Ouro Liverpool/Manchester, I found companionship and camaraderie in a country that was totally new for me.

Capoeira is so culturally rich that when you immerse yourself in its world, you learn to play different instruments used during a roda, you learn to sing Capoeira songs to keep up the Axé. Axé (pronounced /ah-shé/) is the vibe that happens when capoeiristas play, observers sing in Portuguese and clap in unison with the bateria (the group of musicians in a roda). So, I decided to learn Portuguese to learn the meaning of the songs and to pronounce well. I achieved quite a basic proficiency level with a very Colombian accent.
During Capoeira lessons with Cordao de Ouro in Liverpool, there was always a roda at the end of each lesson with live music. Advanced students played the instruments and sang the songs. Beginners followed by singing the choruses of the songs and by clapping. Sometimes, when there was a lot of axé, they played Samba de roda; Mestre Parente (the leading professor of Cordao de Ouro Liverpool and Manchester) and the advanced students danced too. I had never heard samba de roda… its cadence, its party flirty mood started to slip through my pores.
After watching samba de roda several times in Capoeira lessons in Liverpool, I started taking lessons with a Brazilian woman based in the UK. She used to do a Samba show bringing the style of Rio de Janeiro Carnival to the elegant bar Alma de Cuba. This place had impressive architecture since it was formerly a church in the city center. She elaborated with her own hands all the costumes & head pieces, organized the batucada, and starred in the impressive midnight Samba shows. Her lessons were also the rehearsals from Batucada. I had never felt so much percussion in my body wanting to come out as movement. So, I attended several lessons despite my clumsiness and the sensation of slowness in my legs until I kind of achieved a move to be able to dance Samba de roda in Capoeira lessons rodas.
When I came back to Bogotá, I searched for a capoeira group and I found Nativos de Minas. I trained with them during those 2 years but they almost never danced Samba de roda at the end of their rodas. Their capoeira style was was Regional. This means they practiced Capoeira more like a martial art, with more acrobatics, more competitive than the contemporary Capoeira style from Cordau de Ouro. At Nativos de Minas Bogotá, there were teachers who taught other dance forms related to Capoeira but not always Samba. Nativos de Minas training sessions were too hard, aiming at competitions, almost like military training. I tried to keep up because I refused to give up a process that had cost me so much sweat, blood and tears (blisters do happen when you are not used to training barefoot). But inside me, I started to collapse emotionally and then physically after each Capoeira training in Bogotá. The vibe of this group wasn’t like Cordao de Ouro’s in Liverpool, so with the guidance of a great mentor and professor from Nativos de Minas, I abandoned Capoeira because it was hurting me: it was too high impact, it was too much for my body. What I wanted was to dance Samba.
Without hesitating, I searched for Samba lessons in Bogotá and I found Eleonora Souza. A Brazilian sambista based in Colombia and who had become an expert at teaching Samba to Colombians: she has figured out that we Colombians have the Salsa beat ingrained in our subconscious and in our bodies. Having that in mind, she can break down Samba moves for those who have danced salsa during all our lives, and at the same time, to correct her students’ old Salsa moves with amazing assertiveness. I attended her lessons for months and months until I felt I achieved the sensation I tried to encapsulate in the poem I share with you today.

Regarding the form of the poem, I tried to play with very concrete elements avoiding narration or description. The word Samba on its own carries a lot of meaning: Alma Guillermoprieto had to go and live in a favela in Rio de Janeiro, learn samba there to participate in a Samba school during the carnival and then, write a book about it. I had to go through Capoeira, leave it, and discover how the Batucada percussion feels in the body, what it feels like to achieve speed in the legs, softness and grace from the waist up. When writing this poem and when reading Guillermoprieto’s book, I can tell for sure, Samba still beats inside me despite not dancing Samba for about ten years. And I don’t know if that beating can be recorded with words entirely. When feeling Samba music or reading a well written story about Samba like Guillermoprieto’s, my instinct makes me dance not write. Samba can only be experienced through the body. And it takes an effort to write about what Samba creates in the body when the muscles remember better than memory... Have you ever been interested in Samba? Its dance or music? If you ever get interested in listening, here I share with you a playlist I made when I was learning to dance it.
As always, thank you thank you for taking the time to pause, to read and let my words touch you: thanks for completing my creative process with your reading.


